La historia de por qué y cómo decidí optimizar mi guardarropa empieza por una razón «poco usual». Hace unos 3 años empecé a viajar por trabajo. En aquella ocasión viajé a Brasil por aproximadamente un mes y la política de viajes de trabajo es que la empresa sí paga la lavandería en estancias de más de una semana pero también hay montos permitidos que no se deben exceder. Cuando empecé a empacar me costó mucho trabajo decidir qué llevar y terminé con un par de maletas gigantescas porque tenía muy pocas piezas que combinaran entre sí. Aparte, había pedido una semana de vacaciones al terminar para poder ir a Argentina y como era época de invierno tuve que comprar ropa para el frío y ya no cabía nada. De ahí nació mi interés en tener un guardarropa que cupiera en una maleta y que me diera una amplia variedad de opciones para vestir.

¿Qué otros beneficios hay?
- Gasto menos en ropa porque sólo voy reemplazando piezas que ya están muy gastadas o que ya no me quedan.
- Reduzco la fatiga para decidir qué ponerme en la mañana. Como todo lo que tengo puede combinar entre sí, literalmente puedo sacar del clóset lo primero que vea y ponérmelo.
- Consumo más responsablemente y genero menos desperdicio. No tengo una sola pieza de ropa que haya comprado, usado sólo un par de veces, dejado olvidada en el fondo del clóset durante un año para luego desecharla como solía sucederme en el pasado y como veo que sigue sucediendo con mucha gente.
¿Cómo empezar?
- Elegir colores. Para mí fue más fácil empezar por elegir unos 4 colores que me gusten y que combinen entre sí. Es recomendable que 2 o 3 de esos colores sean neutros. La paleta que yo elegí fue blanco, beige, azul marino y rojo porque ese es mi color favorito.
- Elegir piezas «básicas». Para poder optimizar mi guardarropa procuro elegir piezas que no sean de «moda rápida» sino más clásicas de las que se puedan usar varias temporadas. También es necesario considerar tus circunstancias actuales, como por ejemplo si de lunes a viernes necesitas ropa formal para la oficina o si eres mamá de tiempo completo y necesitas opciones más cómodas para moverte. Debido a que yo trabajo en oficina, mi lista de piezas incluye:
- Pantalones de vestir (4 – al menos uno de cada color)
- Jeans – (entre 2 y 4)
- Blazers – (2)
- Suéteres (2)
- Camisas con botones y cuello alto (4-al menos una de cada color)
- Blusas sin botones y cuello bajo (4-al menos una de cada color)
- Vestidos (2)
- Chamarras o gabardinas (2)
- Zapatilla cerrada con tacón (2)
- Flats o tennis para vestir informal (2)
- Checar qué es lo que ya tienes. Para que no empieces desde cero ni gastes en algo que no necesites. Para las piezas que no son de los colores que elegiste o no sean «básicas» tienes 3 opciones: quedártelas y usarlas hasta que se desgasten pero no serán candidatas a reemplazo, donarlas si es que aún están en buenas condiciones o tirarlas.
Estos son los pasos básicos para empezar y puedes decidir cambiarlos, añadir cosas o elegir colores y piezas clave diferentes pero la idea es que tengas una referencia inicial. Si este post te sirvió, vuelve a visitar el blog el próximo fin de semana para ver más temas de tu interés. ¡Gracias por leerme!





